La importancia de la fisioterapia en el tratamiento de la fibromialgia

Estudios científicos han demostrado que el ejercicio puede reducir el dolor y mejorar la funcionalidad, el estado de ánimo y la calidad de vida de los pacientes con fibromialgia. De todas las medidas que se han empleado en el tratamiento de la fibromialgia, el ejercicio físico y una adecuada fortaleza muscular son sin duda las más eficaces.

La importancia de la fisioterapia en el tratamiento de la fibromialgia

La fibromialgia se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado y sensación dolorosa a la presión en unos puntos específicos (puntos dolorosos). Este dolor se parece al originado en las articulaciones, pero no es una enfermedad articular.

En términos generales podemos decir que la fibromialgia consiste en una anomalía en la percepción del dolor, de manera que se perciben como dolorosos, estímulos que habitualmente no lo son. Habitualmente se la denomina la enfermedad fantasma ya que su diagnóstico es muy complicado.

Tratamiento de la fibromialgia mediante fisioterapia

Dado que es una enfermedad que no tiene curación definitiva, el objetivo de los tratamientos existentes es mejorar el dolor y tratar los síntomas que lo acompañan, para conseguir la mejoría en la calidad de vida de estos pacientes.

Es importante conocer la naturaleza de la enfermedad y cuáles son los factores desencadenantes de brotes, realizar tratamiento de las alteraciones psicológicas asociadas si las hay (ansiedad y depresión) y realizar un ejercicio físico suave diariamente.

Es importante establecer las mejores condiciones para un sueño reparador y aunque los analgésicos disminuyen de manera parcial el dolor, sólo los debe tomar si su médico se lo indica; si bien en muchas ocasiones los analgésicos habituales carecen de utilidad efectiva.

Según la Sociedad Española de Reumatología, es importante que las personas con fibromialgia se mantengan en las mejores condiciones posibles de salud incorporando a sus vidas cualquier hábito saludable, especialmente el ejercicio, la ayuda de la fisioterapia, la psicoterapia y la analgesia cuando sea factible.

Debes llevar una vida tranquila y relajada, tratando de manejar las situaciones de estrés de la mejor manera posible, dormir bien y llevar una buena alimentación. La actividad física es una parte importante y fundamental del tratamiento.

Estudios científicos han demostrado que el ejercicio puede reducir el dolor y mejorar la funcionalidad, el estado de ánimo y la calidad de vida de los pacientes con fibromialgia. De todas las medidas que se han empleado en el tratamiento de la fibromialgia, el ejercicio físico y una adecuada fortaleza muscular son sin duda las más eficaces.

La fisioterapia puede llegar a ser muy eficaz en el tratamiento de la fibromialgia, pues ayuda a controlar síntomas como dolor, cansancio y trastornos del sueño, y promueve la relajación y el aumento de la flexibilidad muscular.

La fisioterapia para la fibromialgia puede realizarse de 2 a 4 veces por semana, y el tratamiento debe centrarse en el alivio de los síntomas que la persona presenta, por eso las sesiones deben ser personalizadas.

El tratamiento fisioterapéutico para la fibromialgia puede realizarse mediante ejercicios de estiramiento, hidroterapia, masajes específicos siempre cuidando no causar más dolor, y el uso de dispositivos de electroterapia para relajar puntos dolorosos, fortalecer cierta musculatura, o mejorar la circulación.

La fisioterapia es una disciplina sanitaria, plenamente reconocida, que, entre sus múltiples ámbitos de actuación, y que incluye el tratamiento en enfermedades crónicas, siendo desarrollada su actividad asistencial en centros socio sanitarios muy diversos.

Dentro de cada patología hay una gran diversidad de técnicas y procedimientos que, según el proceso patológico, los objetivos de tratamiento, la disponibilidad de ellos y el tipo de paciente, serán seleccionados por el fisioterapeuta correspondiente en cada actuación.

En un primer lugar es el reumatólogo quien realiza el diagnóstico médico del paciente si bien  el fisioterapeuta antes de iniciar cualquier actuación llevará a cabo una valoración de los síntomas y del estado funcional del paciente.

También determinará los objetivos de tratamiento y el grado de mejoría que puede esperarse del tratamiento, así como la duración del mismo. Su abordaje es multidisciplinar, y debe sumarse al resto de tratamientos necesarios, como son el farmacológico o el psicoterapéutico cuando así lo estime el médico.

Como hemos dicho, para el tratamiento de la fibromialgia, se dispone de distintas técnicas y procedimientos dirigidos principalmente a minimizar el dolor, mantener la funcionalidad y mejorar calidad de vida.

Dada la variabilidad en los síntomas y en el estado de salud del enfermo de fibromialgia, el fisioterapeuta los valorará en cada momento con el fin de determinar cuáles serán los objetivos de tratamiento y las herramientas terapéuticas más oportunas a utilizar en cada caso.

Como hemos dicho, cada paciente es único y por lo tanto los tratamientos son individualizados y adaptados a las necesidades terapéuticas de cada paciente, ya que no todos pueden ni deben recibir el mismo tratamiento aunque tengan una misma enfermedad diagnosticada.

Todo vendrá determinado por la intensidad o la severidad de los síntomas; pero de forma general las técnicas utilizadas en el tratamiento fisioterápico en la fibromialgia, no deben ser dolorosas.

En casos excepcionales cuando la técnica resulte puntualmente dolorosa el fisioterapeuta explicará porqué debe utilizarla y cuál es el beneficio a conseguir que justifique el empleo de la misma, y siempre requerirá del consentimiento del paciente.

Los fisioterapeutas valoran qué tipo de ejercicio físico es el más oportuno en cada caso, y cuál debe ser su programación en cuanto a periodicidad, intensidad y tiempo de realización. El síntoma de la fatiga limita habitualmente el tipo de ejercicio y la intensidad.

No todos los enfermos de fibromialgia pueden realizar el mismo tipo de ejercicio ni con la misma intensidad, algunas personas precisan adaptaciones; de nuevo recordar que la prescripción debe hacerse de forma individualizada para conseguir los mejores resultados posibles.

En muchas ocasiones el ejercicio físico que se prescribe por sus importantes beneficios y el escaso impacto físico, es la natación terapéutica, y existen habitualmente piscinas que ofrecen este tipo de tratamiento llevado a cabo por un fisioterapeuta.

Teniendo en cuenta el carácter crónico que tiene la fibromialgia y la necesidad de tratamiento continuado, es muy probable que el fisioterapeuta incluya indicaciones sobre el uso de determinados ejercicios físicos domésticos.

Siempre al alcance del paciente y que él podrá utilizar de forma autónoma integrándolos en sus rutinas diarias, consiguiendo así un cierto control sobre los síntomas de la enfermedad, en aras de una mejora en su calidad de vida.

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