La liposucción es una intervención quirúrgica destinada a eliminar grasa localizada en ciertas zonas del cuerpo. Es una técnica de medicina estética que se ha popularizado mucho en los últimos años por motivos muy diferentes. El principal son los buenos resultados que ofrece, pero no es el único.
Hoy en día, una liposucción es una intervención rápida y segura, con pocas o ninguna complicación para los profesionales que la realizan y con un post-operatorio muy llevadero para los pacientes.
Los primeros días tras la intervención
Los primeros resultados de una liposucción se pueden apreciar pronto, una vez que comienza a remitir el edema o hinchazón que aparece después de cualquier intervención quirúrgica. Retomar la actividad diaria llevará algo más de tiempo, pero es muy importante que el paciente siga escrupulosamente todas las recomendaciones del médico durante el post-operatorio para evitar alguna pequeña complicación.
Evidentemente, cada persona y cada intervención (según la zona que se trate) son distintas, por ello, el post-operatorio de la liposucción puede variar ligeramente de unos casos a otros. En el proceso de recuperación, sin embargo, sí hay unos plazos que se aproximan bastante en todos ellos.
El paciente saldrá siempre de la clínica con una faja compresiva que no podrá quitarse hasta pasadas varias semanas. Es importante para controlar la hinchazón, para favorecer una recuperación más rápida y para acelerar el proceso de cicatrización. Esos son los mismos objetivos de los masajes de drenaje linfático que recomendará el médico.
Por otra parte, lo habitual es que se recomiende a la persona que se ha sometido a una liposucción que mantenga reposo durante 48-72 horas. Luego podrá ir retomando su actividad muy poco a poco, empezando con pequeños paseos. En este sentido, las prisas no ayudan, al contrario, hay que ser paciente y no forzar al organismo. Recuperar una cierta normalidad puede llevar una semana, o incluso algo más.
En esos días puede aparecer una ligera sensación de pesadez o algo parecido a las agujetas, es normal. Es posible que el cirujano recomiende algún tipo de analgésico, antiinflamatorio o antibiótico para esos primeros días. En ese caso, siempre hay que respetar la pauta marcada y, por supuesto, evitar automedicarse.
Otro cuidado importante es la limpieza de las heridas hasta que hayan cicatrizado completamente. En algunos casos se realizará en casa, en otros será necesario acudir al centro. Y siempre hay que consultar si hay signos de infección, supuran o hay dolor.
Cuidados en las siguientes semanas
Lo habitual es que la persona que se ha sometido a una liposucción pueda recuperar una cierta normalidad a los pocos días de la intervención. Pero aún deberá evitar esfuerzos y hacer deporte durante unas semanas, al menos cuatro. En cualquier caso, será el cirujano quien indique qué tipos de rutinas se pueden realizar, cuándo iniciarlas y con qué nivel de exigencia.
No es el único cuidado que se debe mantener durante un tiempo prolongado. Habrá que seguir llevando la ropa compresiva y someterse a masajes de drenaje también durante unas semanas. Solo de esa forma la piel recuperará su estado normal y los resultados de la liposucción serán los deseados. Hay que tener en cuenta que los cardenales pueden tardar hasta tres semanas en desaparecer y la inflamación puede no hacerlo hasta dos meses después de pasar por quirófano.
Es imprescindible ser consciente de que tanto el post-operatorio, como el tiempo de recuperación y la visibilidad de los resultados van a depender tanto de la zona de la intervención como de la técnica empleada, la cantidad de grasa extraída y, por supuesto, el compromiso del paciente a la hora de seguir las pautas marcadas por el profesional que ha realizado la liposucción.
Y un último consejo: además de cuidarse por fuera, también hay que hacerlo por dentro. Beber suficiente cantidad de líquidos y llevar una dieta adecuada son fundamentales no solo para cuidarse después de la liposucción, también para evitar en el futuro que la grasa vuelva a acumularse.